En lo que a las intolerancias y a las alergias alimentarias se refiere, existen muchas más de las que creemos y algunas son desconocidas. Además, a veces nos cuesta diferenciar entre intolerancia y alergia, por lo que es importante que reconozcamos los síntomas de cada una de ellas.

Explicaremos cinco intolerancias y alergias durante las siguientes semanas empezando en el post de hoy por la intolrancia a la lactosa.

INTOLERANCIA A LA LACTOSA

La intolerancia a la lactosa se debe a una enzima conocida como lactasa. Esta enzima se produce en el intestino delgado y es la encargada de procesar la lactosa. Es decir, el azúcar naturalmente presente en la leche.

La falta total o parcial de esta enzima provoca que la lactosa no se absorba adecuadamente, de manera que acaba pasando al intestino grueso.

Algunos de los síntomas más habituales de la intolerancia a la lactosa son la hinchazón abdominal, dolor, cansancio, diarrea y también flatulencias muy molestas y características para aquellos que lo padecen.

Tratamiento de la intolerancia a la lactosa

El tratamiento, igual que en el caso de otras intolerancias, consiste, básicamente, el retirar el elemento que provoca la intolerancia. Por suerte esto es bastante sencillo de conseguir porque en el mercado existen numerosos productos libres de lactosa.

En algunos casos, dependiendo del grado de intolerancia, existen unas pastillas de lactasa. Estas pastillas, tomadas antes del productos lácteo en cuestión, ayuda a absorber mejor la lactosa y nos permitiría disfrutar de dichos productos.